Ordenanza

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Visto:

                        La necesidad de nominar el espacio verde delimitado según Ordenanza Nº 4304, y;

 

Considerando:

                        Que este espacio es símbolo de vida de nuestra ciudad ya que remonta a los albores de la misma.

                        Que Macacha se llamaba en realidad Magdalena, y fue hermana de don Martín Miguel de Güemes. Encabezó un grupo político sostuvo a su hermano en su lucha contra los realistas y también contra la elite de su provincia. La familia Güemes se destacaba entre los integrantes de la elite porque reunía el carácter de funcionario real del padre, Gabriel de Güemes Montero, y la prosapia de la madre, Magdalena Goyechea, descendiente de los conquistadores y primeros encomenderos del noroeste. Sin embargo, tanto Martín Miguel como Magdalena, familiarmente apodada “Macacha”, y su marido, Román Tejada Sánchez, con quien se casó en 1803, eran de esos hacendados criollos que obviaban en el trato con sus peones las diferencias, ganándose su lealtad y respeto.

                        Que la estrecha relación de Macacha con su hermano Martín venía de la infancia, de la época de los juegos y los sueños en largas cabalgatas por aquellos pedregosos caminos salteños. La niña aprendió a leer a los cinco años, cosa poco frecuente para la época, y su maestro fue su padre, algo también poco habitual para la época. Se interesó por la música y estudió flauta y piano.

                        Que desde 1810 los hermanos Güemes estuvieron entre los primeros partidarios salteños de la revolución en contra del gobernador Nicolás Severo de Isasmendi. Cuando llegó a la provincia la expedición al Alto Perú comandada por Castelli y Balcarce organizaron milicias de apoyo, que en los años siguientes se convertirían en los célebres “Infernales” de Güemes.

                        Que la primera aparición pública de Macacha tiene que ver con la activa defensa de su marido, el capitán Román Tejada Sánchez, que había sido confinado a Famatina por ofender a su camarada de armas en la Compañía de Patricios, el sargento primero José Luis Pacheco, en presencia de oficiales del cuerpo. Macacha hizo un enérgico reclamo y logró que cesara la condena de su marido, que se apercibiese a la provincia y que el capitán volviera a su puesto, a su ciudad y a su lado.

                        Que entre 1813 y 1823 las guerrillas salteñas y jujeñas serían la defensa de las actuales provincias norteñas contra las invasiones realistas. Era un problema ser gaucho y andar repartiendo tierras en medio de terratenientes nostálgicos del feudalismo. Un problema, también, ponerles el pecho a las balas y armar la primera estructura guerrillera de la patria y darle el nombre de “los infernales”. A los políticamente correctos de todos los tiempos personajes como el compatriota Martín Miguel de Güemes no podía caerles bien. Quizás por eso no está en el procerato nacional y solamente se lo conoce y se lo recuerda como se merece en su Salta natal.

                        Que a pesar de resistir nueve invasiones de los mejores ejércitos españoles, a pesar de ser la pieza clave en la retaguardia de San Martín, o quizás por eso mismo, las historias oficiales lo sepultaron bajo el mote, para ellas despreciable, de “caudillo popular”. Pero ahí andaba don Martín, obstinado en vivir y pelear, en ser el “Padre de los Pobres” y en ganarles a los señores de Salta y alrededores. Ahí andaba erguido don Martín diciéndoles a sus gauchos que tomen lo que les pertenece, ahí va para sobrevivir al olvido que le quisieron y quieren imponer los profesionales de la “corrección”. Por ahí andaba diciéndoles a los generales del imperio de aquel tiempo: “Yo no tengo más que gauchos honrados y valientes. No son asesinos sino de los tiranos que quieren esclavizarlos. Con estos únicamente espero a Ud., a su ejército y a cuantos mande de España”. Y ahí andaba doña Macacha, junto a su hermano, no detrás como le hubiese cabido según los oficiales de la Historia a “toda gran mujer”, en las campañas; encargándose de coordinar el espionaje llevado adelante por mujeres como Celedonia Pacheco de Melo, Juana Torino, María Petrona Arias, Andrea Zenarruza de Uriondo y doña Toribia la Linda, acompañadas en aquellas jugadísimas misiones imposibles por ancianos y niños.

                        Que tras la muerte de su hermano, Macacha y su madre fueron detenidas. Se produjo entonces la revolución de las mujeres: el gauchaje se sublevó y logro la liberación de las mujeres leales.

                        Por todo lo expuesto, el Concejo Municipal de Venado Tuerto, en uso de sus facultades y atribuciones, sanciona la presente

 

ORDENANZA

 

Art.1.- Nomínese “Macacha Güemes” el predio de plaza pública delimitado por las calles Pringles, Córdoba, Santiago del Estero y Arenales, y procédase a su correspondiente señalización.

Art.2.- Comuníquese, publíquese y archívese.

 

Dada en la Sala de Sesiones del Concejo Municipal de Venado Tuerto, a los dos días del mes de agosto del año dos mil diecisiete.


INFORMACION ADICIONAL
  • Expediente: 4410-C-07

  • Derogada: NO

  • Vetada: NO

INFORMACIÓN ANEXA